Archivos Mensuales: abril 2012

Belgas ilustres: Eddy Merckx, el Caníbal

El Caníbal no se comía a nadie, al menos no literalmente, porque sí que es cierto que en la carretera su ambición devoraba todo lo que se le pusiera por delante. También se le conoce como el Ogro de Tervueren. Pero para que nos entendamos, hablamos de Eddy Merckx, el mejor ciclista de Bélgica y del mundo mientras no se demuestre lo contrario.

A fecha de hoy sigue siendo el más grande: no por tener un estilo inigualable (Maradona, Cruyff), ni por representar una determinada manera de entender el ciclismo (Michel, Hugo Sánchez), sino porque simple y llanamente nadie ha conseguido ganar tantos títulos como él.

El Caníbal lo ganó todo. Varias veces. 5 Tours, 5 Giros, 1 Vuelta, 3 Mundiales, 7 Milán-San Remo,… Así hasta sumar 525 victorias.

¿El resto?

Armstrong ha ganado 7 Tours, pero ningún Giro ni Vuelta, y sólo un Mundial.

Nadie ha ganado más Giros que Eddy, y nadie ha vuelto a ganar 5 como hizo él.

Nadie ha ganado más Mundiales que Merckx: sólo tres corredores, entre ellos el español Óscar Freire y el #belgailustre Rik Van Steenbergen, comparten con él el honor de tener 3 campeonatos mundiales en su palmarés.

Pero no sólo encandiló a toda Bélgica y medio mundo porque fuera un ganador, sino porque con su incorregible espíritu competitivo, su afán de superación, su personalidad arrolladora y, por qué no decirlo, cierta altivez simpática, era un modelo a seguir: el deportista que los niños querían ser, el triunfador al que los hombres querían parecerse.

Normal que en Bélgica Merckx sea una leyenda viva. Porque está vivito y coleando. O al menos fabricando y vendiendo bicis, dando conferencias, concediendo entrevistas, montando en bici por distintos rincones del mundo, ahora por placer. Vamos, que no para. Y es que la ambición es como la energía: ni se crea ni se destruye, sólo se transforma.

P.D.: Las fotos son de aquí y allá, acá y acullá.

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Mambrú se fue a la guerra… y acabó en BÉLGICA

Bélgica no sólo es un destino gastronómico de primer nivel, sino un paraíso para los amantes de la historia bélica: grandes batallas y acontecimientos de la Primera y la Segunda Guerra Mundial se libraron en territorio belga, tanto flamenco como valón. Como muestra, un botón (o dos).

Bastogne es un pueblo de Valonia cercano a la frontera con Luxemburgo, y lugar clave en la Batalla de las Ardenas: durante la Segunda Guerra Mundial, el ejército nazi lanzó una ofensiva sobre el frente occidental, cuyo punto más candente estaba en esta localidad belga. Con ayuda de los aliados, el pueblo de Bastogne resistió heroicamente, cosa nada fácil teniendo en cuenta la dureza del invierno en estas tierras. Para la posteridad y los turistas han quedado: el Memorial le Mardasson (homenaje del pueblo belga a los aliados), el Bastogne Historial Center y el Bosque de la Paz. En el pueblo cercano de La Roche-en-Ardenne se puede visitar el Museo de la Batalla de las Ardenas. Y en toda la región hay tours y excursiones que recorren los principales escenarios de la contienda.

Ypres (Ieper en flamenco) es un pueblo de Flandes situado al noroeste del país, en una posición estratégica a medio camino entre Lille y Dunkerque. Fue un escenario clave en la Primera Guerra Mundial por dos razones: por un lado, la derrota alemana en esta localidad frenó la supuesta carrera hacia el mar del ejército del káiser; por otro lado, fue la primera vez en la que se utilizó gas mortífero con fines militares. Aunque durante el conflicto Ypres quedó prácticamente destruida, las cuidadosas labores de reconstrucción recuperaron sus joyas arquitectónicas y hoy cuenta con el Museo de la Primera Guerra Mundial en Lakenhalle, y el Monumento a los Soldados de Ypres, además de numerosos memoriales y cementerios.

Como gourmands que somos, no dejaremos de recomendar platos, productos, cervezas, restaurantes, eventos o visitas gastronómicas. Pero Bélgica es mucho más: entre otras cosas, uno de los lugares donde se dirimió la historia del siglo XX. Que se dice pronto.

P.D.: En Ypres, en diciembre de 1914, al comienzo de la Primera Guerra Mundial, tuvo lugar un “milagro” navideño: los dos ejércitos enemigos combatientes en esta ciudad decidieron hacer un alto el fuego para celebrar la Navidad.

P.D.: Las fotos son de aquí, aquí, aquí, aquí y de aquí.

Belgas ilustres: una española en la corte

La Reina Fabiola de Bélgica, anteriormente conocida como Fabiola Fernanda María de las Victorias Antonia Adelaida de Mora y Aragón es española. Nacida en Madrid en 1928, concretamente. Para ser dos países que hoy se desconocen mutuamente, tenemos más lazos de los que pensamos.

Fabiola apuntaba maneras desde pequeña: nacida en una familia de clase alta, amadrinada por la reina española Victoria Eugenia de Battenberg, esposa de Alfonso XIII, educada en los mejores colegios de Europa,… Hasta sus amigos la llamaban la “queen” mucho antes de que Balduino apareciera en escena.

Al casarse con el heredero al trono de un país extranjero hubiera sido comprensible que perdiera sus raíces. Pero fueron muchos los viajes que la pareja real hizo a España: desde su luna de miel en Hornachuelos (Córdoba) hasta sus últimas vacaciones en Motril (Granada), donde falleció el monarca belga. En aquella época, con un sector turístico prometedor pero aún sin desarrollar, que la reina de una monarquía europea viniera a pasearse por Madrid, Zarauz y Costa del Sol era lo más.

Con la de belgas ilustres que hay, ¿por qué hablamos de Fabiola si además es española?

Cuando uno quiere cambiar la carta del restaurante no lo hace de un día para otro, sino que primero se hacen pruebas internas, después se pone a prueba en el menú del día, y si (y sólo si) gusta a los gourmands, entonces pasa a formar parte de la nueva carta.

Del mismo modo, cuando uno quiere renovar parte de la decoración del restaurante y piensa que un buen tema sería los retratos de belgas conocidos internacionalmente, tampoco se deshace de todos los cuadros y los sustituye por el del primer famosete nacido/vivido en Bélgica que se le ocurre.

Resumiendo: pensamos que la figura de Fabiola, con su doble condición de española y belga, puede ser muy apropiada para el Atelier, que a fin de cuentas es un proyecto con un pie en cada país. Pero nos surgen dudas: ¿el retrato de una reina? ¿Será bien entendido o pareceremos unos rancios? ¿No eclipsará Audrey Hepburn a cualquier otra mujer que pongamos cerca? ¿Estará bien custodiada por Hernández y Fernández?

También aquí lo dejamos en manos de los gourmands.


P.D.: Como buena belga (adoptiva), Fabiola hace gala del mismo sentido del humor surrealista que sus compatriotas. Cuando un perturbado la amenazó con asesinarla “a lo Guillermo Tell”, la reina acudió a un acto público y se sacó una manzana del bolso, para disfrute del público y cabreo del personal de seguridad. Atención a la cara de cachondeo de ella y la de circunstancias de los actuales monarcas.

P.D.: Las fotos son de aquí, aquíaquí, aquí, aquí, aquí y aquí.

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