Archivos Mensuales: julio 2012

Velouté de Endivias con Queso, Tomillo y Romero (Receta)

Foto: 100% Vegetal Blog

Tenemos debilidad por los aperitivos “bebibles”: quien haya estado en nuestro Atelier habrá probado varios, entre ellos el de Mejillones, de Coliflor o el de Quisquillas Belgas.

Dentro de ellos, la velouté es uno nuestros preferidos: la wikipedia dirá que es una salsa formada por caldo y roux, pero la verdad eso nos dice poco.

Es una crema muy ligera y a la vez llena de sabor, que si está bien hecha hace honor a su nombre, “aterciopelado” en francés. Tiene una textura tan suave y agradable al paladar, que incluso los más reacios a las cremas de verduras y los purés tendrán que reconocer que la velouté se merece una oportunidad.

Foto: Gourmet Traveller

Ingredientes para 10 personas:

2 unidades de endivias (320 grs.)

15 g. de mantequilla fresca sin sal

4 g. de sal fina

10 g. de zumo de limón colado

200 ml de consomé de pollo

100 ml de nata

100 ml de leche ecológica

35 g. de roux (mezcla de harina y mantequilla para espesar)

Queso belga “Vieux de Brujes”

Cebollino

20 g. de aceite de oliva Ocal aromatizada con tomillo y romero

Elaboración:

Cortamos la base de las endivias y quitamos en centro de esta base, ya que es la parte más amarga de esta verdura. Picamos las endivias en juliana y mezclamos con el zumo de limón.

Colocamos una olla en el fuego a fuego medio y añadimos la mantequilla: una vez fundida, añadimos la juliana de endivias y la sal, y rehogamos hasta que las endivias estén cocidas.

Añadimos a esta misma olla el consomé de pollo, la nata, la leche, la mantequilla y lo ponemos a hervir. Una vez haya hervido, añadimos el roux y lo trituramos bien con la batidora. Volvemos a hervir y cortamos la cocción. Colamos la mezcla con un colador de malla fina.

Cortamos el queso en daditos pequeños.

Servimos el veloute en vasitos pequeños de aperitivo: encima ponemos los taquitos de queso, un poco de cebollino picado y el aceite de oliva Ocal aromatizado con tomillo y romero.

Foto: Just Recipes

Truco:

Aunque se trata de un aperitivo líquido que se bebe, será un detalle para con los comensales que junto a cada vasito coloquemos una cucharilla pequeña, como las de café.

¡Buen Provecho!

21 de Julio, Día Nacional

Foto: Charles Six (Flickr)

Los belgas sí que saben: en un país donde los días de sol escasean y en inverno los ríos se hielan, lo suyo es poner las fiestas importantes en verano, que es cuando se pueden disfrutar. En concreto, el 21 de julio, Día Nacional de Bélgica.

El motivo oficial de la celebración es la conmemoración de la elección de Leopoldo I como rey de los belgas en 1831: después de alcanzar la independiencia en 1830, Bélgica se proclamó monarquía constitucional.

Lo que no siempre se cuenta es que hubo que conformarse con el segundo plato: al primero que le ofrecieron la corona fue a un francés, Luis de Orleans, por aquel entonces hijo del rey de Francia. Pero Inglaterra no veía con muy buenos ojos esa elección (y no eran los únicos), así que el vecino rechazó la invitación. Plan B: el congreso se lo ofrece al duque Leopold von Sachsen-Coburg-Saalfeld, Leopoldo para los amigos. Al final todo quedaría en casa, porque el nuevo rey se acabaría casando con la hermana de Luis.

Foto: Charles Six (Flickr)

Total, que el 21 de julio los belgas toman las calles: además del tradicional desfile militar y los actos presididos por los reyes, se organizan mil y una actividades: conciertos y festivales, desgustaciones y picnics en los parques, actividades para niños, ferias para turistas, torneos deportivos, fuegos artificiales…

Sin embargo, en un país con fuertes sentimientos nacionalistas, donde cada territorio tiene su propia fiesta nacional (Flandes, el 11 de julio; Valonia, 27 septiembre; y Bruselas, el 8 de mayo), para muchos de sus ciudadanos este día no tiene gran significado político, sino que es más bien una oportunidad de salir de la rutina y hacer algo diferente.

United Colors of Belgium: metáfora gastro.
Foto: Anne D’Huart (Flickr)

¿Y nosotros?

Lo celebraremos haciendo lo que mejor sabemos: cocinar. Por si alguien quiere pasarse a celebrarlo con nosotros, tenemos el agua de los mejillones a punto de hervir y a Brel calentando la voz.

Melón con Jamón y Oporto (Receta)

Foto: Botanical Interest, Inc

El melón con jamón en uno de los de los platos más socorridos del verano. Pero a veces, también uno de los más aburridos. Prueba la versión de Atelier Belge, con vino de Oporto, rúcula y en copa de Martini. ¡Dale una vuelta a los clásicos!

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Ingredientes para 2 personas:

2 melones de la variedad Cantalou

70 g. de vino de Oporto

150 g. de jamón belga, cortados en lonchas finas

24 hojitas de rucula (14 g.) ya limpias

4 g. de vinagreta de frambuesa

6 g. de aceite de oliva Arbequina

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Elaboración:

Colocamos en el congelador dos copas de Martini: hemos de meterlas con suficiente antelación para que en el momento de emplatar estén congeladas. Con un par de horas será suficiente.

Cortamos cada melón de Cantalou en 6 partes iguales y sacar una docena de bolas por cada melón: para ello utilizaremos un instrumento de cocina llamado “vaciador de melón”, “sacabolas” o “cuchara parisina”. Es un instrumento fácil de encontrar en tiendas especializadas, pero si no, también se puede simplemente cortar cuadraditos de melón. Guardamos en el frigorífico.

En el momento de servir, colocamos en cada copa de Martini las bolas o cuadraditos de melón. Las “regamos” con el vino de Oporto y colocamos la copa en el centro de un plato llano. Alrededor de la copa ponemos el jamón. Mezclamos las hojas de rúcula con una vinagreta de frambuesa y las colocamos encima del jamón; para terminar de aliñarlo, sobre todo ello ponemos unas gotas del aceite de oliva.

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¡Buen provecho!


Tintín, Hergé, Milú y otros belgas del montón

Foto: Pinterest

Bélgica le debe mucho a Tintín. Es su mejor embajador en el extranjero, un reclamo publicitario para todos los públicos y su museo es uno de los grandes atractivos de Bruselas. Su creador, Hergé, merece formar parte del club de los #belgasilustres.

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Hergé es un seudónimo. El “padre” de Tintin se llamaba Georges Prosper Remi, cuyas iniciales invertida R.G. se pronuncian er-gé. Nacido en Etterbeek (alrededores de Bruselas), consagró su vida al oficio de dibujante, aunque también coqueteó con el cine y mucho antes, con la publicidad, que en la primera década del siglo XX era un mundo muy ligado al de la ilustración. Fruto de este idilio nació Atelier Hergé, posteriormente transformado en Fundación Hergé. El propio dibujante tomó parte en campañas publicitarias: la más sonada, cuando simularon la llegada de Tintín desde la URSS a Bruselas, con un joven disfrazado y un fox terrier. Ese día Tintin se convirtió en un ídolo de masas y ya no dejó de serlo nunca.

Foto: Pinterest

No sólo Bélgica, también Hergé le debe mucho a Tintin. Se dice que tras la Segunda Guerra Mundial, si no llega a ser por el éxito de su personaje, el dibujante hubiera estado profesionalmente acabado: durante la ocupación nazi Hergé publicó en Le Soir, un medio abiertamente pro-nazi, lo que años después le colocaría en una posición muy delicada, acusado de colaboracionismo. Gracias a que el público seguía esperando ansioso las historietas de Tintín, uno de los líderes de la resistencia belga decidió invertir y relanzar sus aventuras, con lo que Hergé obtuvo trabajo y, de propina, la exculpación de sus pecados políticos (si es que los llegó a cometer).

Foto: Rock & Cómics

La leyenda de Hergé está llena de luces y sombras.

En las sombras, su supuesto colaboracionismo con los nazis o su presunto racismo; concretamente, las acusaciones se refieren a la entrega Tintin en el Congo.

En las luces, su teórico compromiso con las libertades y su aproximación a la cultura oriental, a la que llegó a sentirse muy próximo: no en vano, su historia más personal (y de la que más orgulloso se sintió) fue Tintin en el Tíbet.

Y a medio camino entre la ficción y realidad, subvirtiendo ambas, anécdotas como ésta:

En un notable ejemplo de cómo la realidad supera a la ficción, Hergé consigue restablecer contacto con su viejo amigo Tchang Tchong-jen, años después de que Tintín rescatase al ficticio Chong-chen Chang en las últimas páginas de Tintín en el Tíbet. Tchang, de convicciones comunistas, había sido degradado a barrendero durante la Revolución Cultural, antes de convertirse en director de la academia de bellas artes de Shanghái durante la década de 1970. Volvió a Europa para reunirse con Hergé en 1981, mudándose a París en 1985, donde permaneció hasta su fallecimiento en 1998.

Wikipedia

Foto: Pasa la Vida

Para tintinófilos, fans de la BD franco-belga, o simplemente, curiosos:

– Una película de Tintín que no es la primera… pero sí la más curiosa.

– Sus musas

Anécdotas del universo Tintín

– Asociación Tintinófila Mil Rayos

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