Archivos Mensuales: octubre 2012

Magritte, el belga ilustre más surrealista

Empezamos por el final de la historia.

René Magritte, a diferencia de otros belgas ilustres como Audrey Hepburn o Simenon, volvió a su patria. Tras pasar en París tres agitados años (no en un París cualquiera, sino el París de los felices años veinte, el de las vanguardias, el del escapismo hedonista… el del surrealismo), volvió a Bruselas y se quedó en Bélgica para siempre.

Pasaporte de René y Georgette Magritte. By Michiel Hendryckx.

Por si preferir Bruselas a París no fuera suficiente mérito, Magritte tiene un lugar especial en nuestro bistró porque fue un gran pintor. Sus obras no dejan indiferente: más allá de la sorpresa inicial causada por algunos de sus trampantojos y efectos visuales, hay paisajes inquietantes y paradojas intelectuales.

Otra razón para sentirse atraído por este pintor: vivió en una época en la que los artistas habían de adscribirse a una corriente de pensamiento, política, estética,… y él permaneció independiente, fiel a sus propias convicciones, desarrollando una personalidad pictórica propia y atemporal. Es fácil reconocer un Magritte:

Por último, René dejó huella en la cultura y el imaginario colectivo. Algunos de los elementos que se repiten en sus cuadros, como la manzana y el bombín, son universales, y sin embargo están íntimamente ligados a su figura.

By Ginés Celdrán.

Ni los Simpsons, ni LEGO, han podido resistirse  a “versionar” a Magritte.

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Fotos:

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